Capítulo 71. ¿Es ella?
Julian caminaba a paso rápido por la acera húmeda, a pocas manzanas de la clínica. El aire frío de la noche le quemaba los pulmones, pero la furia y la ansiedad que le habían provocado los mensajes anónimos no le permitían quedarse quieto. El ruido de la ciudad era un zumbido ensordecedor: cláxones, risas lejanas y el murmullo constante de la multitud.
Entonces, el mundo se detuvo.
Al otro lado de la avenida, entre el flujo incesante de peatones que salían de un teatro, una silueta lo ancló al