Capítulo 68. Impacto en Seco
Florence no esperó a ver su reacción. La silla raspó contra el suelo con un chirrido estridente que rompió la armonía del salón, pero no le importó. Se puso en pie, con la respiración errática y el pulso golpeándole en la garganta.
—No volverás a tocarme, Maximilian —sentenció ella, con una voz que tembló lo justo para dejar ver su rabia, no su miedo—. Un solo roce más y lo siguiente que sabrás de mí será a través de una denuncia policial. Me importa poco quién creas que eres.
Dio media vuelta,