Capítulo 69. El Nombre del Miedo
La habitación estaba sumida en esa penumbra cálida que solo queda después del agotamiento y el deseo. Eleanor se sentía flotar, con la cabeza apoyada en el pecho de Julian, escuchando el ritmo pausado de su corazón mientras el sueño empezaba a reclamarla. Todo el mundo exterior parecía haber dejado de existir hasta que un sonido metálico y rítmico rompió la calma.
Toc, toc, toc.
Julian soltó un gruñido bajo, moviéndose apenas para ignorarlo, pero los golpes volvieron a sonar, más insistentes es