Capítulo 6. Espasmos en el Abismo.
Julian la despojó de lo que quedaba de su blusa y con una destreza inesperada en sus dedos toscos, deshizo el cierre del corpiño, que todavía estaba atado bajo sus pechos, ciñendo su cintura y realzando su redondez, permitiendo que la prenda se soltara y cayera finalmente sobre la madera, dejando su torso completamente desnudo. Se detuvo un instante, simplemente observándola. Su mirada no era la de un hombre que solo busca placer; era la de un devoto ante un altar, viendo en ella una diosa del