Capítulo 46. Jaque Mate
Eleanor se desplomó en su silla de cuero, sintiendo que sus piernas ya no podían sostener el peso de su propia furia. Sus manos, apoyadas sobre el cristal del escritorio, temblaban de forma incontrolable. Un sudor frío le perlaba la frente y sentía el pulso atronando en sus sienes, rítmico y doloroso.
—¿Qué voy a hacer? —susurró para sí misma, con la voz quebrada.
Miró el teléfono. La pantalla brillaba, recordándole que el reloj corría. Treinta minutos. Veintiocho ahora. Maximilian no era un ho