Capítulo 39. Fragancia de Peligro
El chirrido de los neumáticos sobre la grava fina de la entrada principal fue el único sonido que rompió el silencio sepulcral de la propiedad. Eleanor bajó del coche sintiendo que el peso de la mansión caía sobre sus hombros; la opulencia de las columnas de mármol y las luces tenues del vestíbulo le resultaban extrañamente ajenas esa noche.
Bastian la esperaba junto a la doble puerta de roble, impecable como siempre, con una inclinación de cabeza que denotaba tanto respeto como una sutil preoc