Capítulo 32. La apuesta por un fantasma
Eleanor entró en la sala de juntas de Aethelgard Press con la cabeza alta, ignorando el murmullo que se extinguió en el acto. El ambiente estaba cargado de cafeína y hostilidad. Marcus le lanzó una mirada de alivio, pero el resto de los inversores y el jefe de redacción la observaban como si fuera una presa.
Aún podía sentir el eco de Julian Thurne en su cuerpo. Sus dedos se cerraron con fuerza sobre el borde del escritorio al recordar cómo, apenas unas horas antes, él la había desarmado por co