Capítulo 22. El Regreso del Espectro
El Gran Salón de El Ateneo bullía en el punto álgido de la noche. Entre el murmullo de las copas de cristal y el aroma a orquídeas, la élite de la ciudad observaba con ojos ávidos el estrado. Eleanor, bajo la luz de las arañas de cristal, era la imagen de la perfección absoluta.
—Damas y caballeros —la voz de Eleanor se proyectó con una claridad gélida, silenciando el murmullo de las copas de cristal—, llegamos a la pieza central de la noche. Un hallazgo que muchos consideraban un mito urbano d