El dolor de un alma parte 2
—Ya estamos llegando a la casa vacacional, papá, cuando lleguemos te llamo. —Daniel colgó volviendo a poner su atención al volante, las curvas por las que manejaba se acentuaban cada vez más, y las vistas de un espeso bosque en la carretera se extendía como una tupida alfombra verde.
—Vamos a dejar las cosas claras —Índico Daniel, sacándome de mí ensimismo, le miré de reojo.
—¿Le dijiste a tu madre sobre las mujeres?
—Que pasa ¿Te da vergüenza que lo sepan? —me lanz