—¡Oye espera! Te digo… ¡Que esperes! —exclame enojada, soltándome de su agarre, con agilidad me empujo con su cuerpo hacia la puerta, provocando que cerrar la puerta tras de mí, quedando a unos centímetros de nuestros rostros.
—¿Podemos hablar ahora?
—Para que me lo preguntas, si harás lo que te dé la gana. —Sonrió levemente y apoyando su mano a mi lado, encerrándome entre la puerta y él. Le parecía muy gracioso jugar conmigo, de esta manera, hacía unos minutos estaba con su novia.
—Matt, no es