El llamado
—¿Te das cuenta de la estupidez que hiciste? Eres estúpida ¿verdad? No te pudo pasar por esa pequeña cabeza tuya que tu madre querría habla con su hija. Imagínate lo que le tuve que decir para justificar tu ausencia, mientras los guardabosques buscaban tu putrefacto cuerpo en los bosques dándote por muerte, ¿cómo le hubiera explicado esto a tu familia? —Increpo caminando de un lado para otro.
—L-lo siento, n-no sé qué me paso…
—¡Me quieres ver la cara de estúpido! Esa escusa no me va