—Vamos a sacarlo de aquí —dijo suavemente Athos.
La mirada de Thomas se dirigió hacia el grupo de Gabriel, que se alejaba entre murmullos y miradas desafiantes. La rabia aún ardía en su pecho, pero la presencia de Sophia y sus amigos lo anclaba a la realidad.
—¿Estás bien? —preguntó Sophia, con los ojos llenos de preocupación mientras lo ayudaba a incorporarse.
—No es nada que no haya enfrentado antes —respondió Thomas con voz grave, tratando de ocultar la mueca de dolor que se dibujaba en su r