Mundo ficciónIniciar sesiónEl teléfono en el escritorio de Alexander vibró con una insistencia monótona, rompiendo la calma de la mañana de domingo en la mansión de Coral Gables. Alexander estaba revisando los planos de la nueva ala pediátrica del Instituto, con una taza de café humeante en la mano. Camila, sentada frente a él en el sofá de terciopelo, leía un libro, disfrutando del raro lujo del silencio.
Alexander miró el identificado







