El día comenzó como una extensión del anterior: con una euforia tranquila y una determinación compartida. Alexander y Camila no solo habían dormido juntos; habían despertado como aliados en una guerra, con el penthouse de Alexander transformado de un mausoleo a un cuartel general.
A pesar de la intensidad de su conversación sobre Julian Reed, la atmósfera entre ellos estaba cargada de una electricidad diferente a la del deseo crudo. Era la electricidad de dos mentes brillantes alineadas, dos al