Tras esperar unas dos largas semanas en las que Edward y yo entramos de vacaciones por nuestras clases, se acercó la Navidad. Nuestro plan era sencillo, según Dante: iríamos a vacacionar y solo regresaríamos para Navidad, como era tradición en su familia, donde luego volveríamos a viajar. El plan nos pareció más que excelente, pues estaríamos respirando aire diferente. El frío de Italia en invierno contrastaba con el calor casi veraniego de las Islas Canarias.
Habíamos aterrizado hace poco, lleg