100. Te prometo que…
La sensación de estar bajo el mar, donde no puedes respirar… eso era lo que sentía en esos momentos. Presionada, asfixiada, con tensión en cada rincón y esquina de aquella casa. El pavor que mi cuerpo experimentaba a cada instante se había convertido en mi estrés permanente.
Desde aquel accidente, había pasado alrededor de un mes en el que cada minuto me ahogaba en un mar de incertidumbre. La vida que estábamos viviendo, en esa hermosa casa que se suponía debía representar amor, en ese instante