Mundo ficciónIniciar sesiónY allí estaba ella.
Doña Beatriz Salazar. Vestida de riguroso negro, envuelta en un aura de autoridad que parecía absorber la atención del lugar. Las perlas brillaban en su cuello, los diamantes en sus orejas y una sonrisa gélida se dibujaba en su rostro mientras observaba a Isabella acercarse.Sus ojos la recorrieron de pies a cabeza con una lentitud deliberada, como si analizara cada costura, cada gesto, cada respiro. El desprecio destelló en su mirada como una daga pulida, y al notar que Isabella había llegado sola, una mueca satisfecha curvó sus labios.
—Isabella, querida —dijo al acercarse, con esa voz suave que solo servía para enmascarar el veneno—. Qué gusto verte. Aunque debo decir… ese color no te favorece demasiado. Es una pena, porque el intento es… noble.
Isabella respiró hondo, sosteniendo la mirada sin bajar la cabeza.
—Buen






