Mundo ficciónIniciar sesiónDereck ignoró la exuberancia de su madre y caminó directamente hacia Isabella.
—Buenas noches, padre —dijo, inclinando ligeramente la cabeza.
Don Esteban lo observó en silencio por unos segundos, con el ceño apenas fruncido. Su mirada era severa, pero contenida.
—Buenas noches, hijo. Llegas tarde… y acompañado —respondió con tono neutro, aunque la decepción se percibía entre l&iacut






