Aimée
Él me había dicho que saldríamos.
Solo eso.
No dónde. No por qué. No qué esperaba.
Me había preparado.
Más de lo necesario.
La elección del vestido me había atormentado. Ni demasiado corto, ni demasiado recatado.
El negro, era él.
Los tacones, para él.
El perfume, al final, una gota dentro de cada muslo. Como un secreto.
Cuando vino a buscarme, no dijo nada. Ni un cumplido, ni una mirada insistente. Solo un pequeño asentimiento. Como si me hubiera alquilado. Como si estuvier