ÉLISE
Creo que ya no respira.
O tal vez soy yo.
Todo se confunde. Mi nuca bajo su mano ardiente. Mis labios aún doloridos por su beso. El martilleo furioso de mi corazón, tan fuerte que resuena hasta en las sienes.
Marcus me observa. No… me devora.
Sus ojos son negros, profundos, y algo salvaje se agita en ellos, listo para devorar todo. Su mandíbula está tensa, a punto de romperse. Su respiración es más áspera, más rápida. No dice nada, pero todo su cuerpo grita posesión.
Debería retroceder. R