ÉLISE
El silencio es un arma.
Adrien espera mi respuesta, su aliento caliente en mi oído, pero ya no lo escucho. Toda mi atención está atrapada por la sombra apoyada en la barandilla.
Marcus.
No se mueve, y sin embargo llena todo el espacio. Sus ojos me aplastan, sus puños cerrados cuentan la rabia que aún intenta contener. Es una bomba, lista para estallar.
Lo quería celoso. Lo he conseguido.
Pero de repente, entiendo que quizás acabo de jugar con una fuerza que me supera.
Adrien ríe suave