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3. SELLADO CON UN BESO

Sellado con un beso

Narrador Omnisciente

Daniel habia sido prudente en lo que se refería a mostrar eso que había nacido en su interior y que estaba creciendo; pues no estaba seguro de que a ella le pasaba igual y tratarse como amigos no ayudaba.

Pensaba que la única manera de comprobarlo era mostrándole lo mucho que siente por ella, así que, se arriesgaría porque el que no se arriesga ni gana ni pierde, pero le preocupaba su reacción, aunque él se consideraba un hombre seguro de sí mismo, esa seguridad se le iba por el drenaje cuando se trataba de ella, porque Sofía es impredecible y algo tímida cuando se trataba de exteriorizar ese tipo de sentimiento hacia la persona que le gustaba.

Tenian dos meses viéndose y él aun no veía las señales de que ella quisiera dar un paso más de esa dichosa amistad que tenían. Y nada más alejado de la realidad, porque ella desea dar el siguiente paso.

Así qué, saliendo del cine ocurrió lo inevitable.

—Esa película, si me gustó, tenía más acción, no fue para nada aburrida ¿No crees Daniel? —En realidad, Daniel no pudo concentrarse en la película, tenerla a su lado solo lo hacía imaginarse como sería sentir esa boquita provocativa en sus labios y eso lo atormentaba; por primera vez no quería irse a las primeras, esa chica en verdad le gustaba y no quería equivocarse; sin embargo, se le hacía difícil pensar con racionalidad, sentía que había esperado mucho tiempo, así que no aguanto más y al llegar al auto. . .

—Sofi, la verdad es que no pude concentrarme en la película. —explicó sin dejar de frotarse la nuca.

—Oh,, ¿Y eso porqué, te sientes mal? —indagó, Sofía dejó notar la preocupación en su voz.

—No, yo en realidad no podía dejar de pensar en como sería sentir.. . . —Se fue acercando más a ella a medida que le hablaba, su mirada viajó entre sus ojos y su boca, colocó la mano en su nuca y la atrajo hacia él, atrapó su boca con un beso y. «Santo Cristo» su imaginación no le había hecho justicia, sus labios eran suaves, dulce, carnosos y adictivos, ya nunca más podría dejar de besarla.

Sofía se sintió desconcertada, coloca sus manos en el pecho de Daniel cuando sintió sus labios invadidos por los de él, por un momento no supo como reaccionar, pero Dios por fin lo sentía, era lo que siempre había esperado, así que le respondió tal como él lo deseaba. Se acoplaron al mismo ritmo con un beso lento, un beso que acaricia sus labios, no la besaba brusco pero si apasionado, mordisqueó su labio inferior aumentando sus ganas de más, por lo que el beso se volvió profundo, hambriento, un combustible perfecto para producir el calor que comenzó a emerger dentro de sus cuerpos. Daniel bajó su mano de la nuca y la colocó en su espalda, la abrazo de manera lenta, suave, fue apretando poco a poco hasta hacerla sentir escalofrio en su espalda estremeciendola y pegandose más a él buscando más y se fusionaron tan bien. . .

Ese beso era el paraíso que esperaron encontrar en el otro. A regañadientes se separaron lentamente, pero con sus respiraciones agitadas juntaron sus frente y rieron, él vuelve a pegarla contra su pecho y ella esconde su cara en la curvatura de su cuello, si se sintieron plenos sólo con un beso ya estaban seguro de lo que sentían y aunque no hubo palabras dichas ya sabían que no había marcha atrás, pues su relación había sido sellada con beso

Claro que no dieron marcha atrás, sus sentimientos estaban creciendo y tanto meses compartiendo juntos, se dieron cuenta que no podían estar separados uno del otro.

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