04. DEMOSTRAR AMOR
Demostrar amor. De todas las formas posibles.
Narrador Omnisciente.
—Hola, Naty —saludó Sofi mientras se sentaba al lado de su amiga en el sofa, ésta la observó con picardía.
—Hola, Sofi ¿Vienes de ver a Daniel? Pasan mucho tiempo juntos, no es que me considere tu madre, pero ¿Están usando protección? no quiero ser tía todavía. —Naty solo quería molestarla.
—¿De qué estás hablando? —cuestionó Sofi, sintiendo como el calor subía a sus mejillas. Naty la observó con unos ojos más abierto de lo normal.
—¡Estás sonrojada!, no lo puedo creer. —exclamó Naty.
—¿Qué? —No entendía por qué se ponía en ese plan.
—Te conozco como a la palma de mi mano y he visto antes esa expresión, todo este tiempo saliendo con Dan y . . . ¡Todavía eres virgen! —Sofi se tocó la cara, ¡Mierda! le ardían las mejillas.
—¿Tienes complejo de microondas acaso? — Naty notó el rostro de sofi, lo tenia como un tomate maduro—¿Te sonrojas? No somos adolescentes Sofi, no deberias de ponerte así.
—Claro que no estúpida, no estoy sonrojada y se que ya somos adultas.
—Entonces, no entiendo, porque déjame decirte que me he dado cuenta como ese hombre sale de aquí.
—Y ¿Cómo según tú?
—Por Dios, parece un nativo buscando agua con una vara y no me digas que no te has fijado, ¡Oh!, ya entiendo, es tu forma de torturar a los chicos que te gustan —De verdad, para Sofi la imaginación de Naty no tenía límites.
—¿Hasta cuando Sofi? Yo entiendo que con otros chicos no te decidías porque no eran los indicados o ¿Es que Dan tampoco lo es?
—No es eso, ¿Qué quieres que haga? no se ha dado el momento; además, me pone nerviosa solo pensarlo. —se encogió en su puesto.
—¿No se ha dado el momento? ¡Si están casi todo el tiempo solos! —exclamó Naty— Y me imagino que toqueteandose como si fueran teclado de piano,. Es muy frustrante ¿Sabes? calentar el pan para al final no comerlo —Naty, movía la cabeza de un lado a otro mientras hablaba y es que ella por su forma de ser no permitiría que eso pasara.
—¡NATY! —Soltó Sofi una carcajada tratando de ocultar su vergüenza.
—Es verdad, pobre Dan, yo he visto como se tratan, como se miran y no entiendo, digo, es tu decisión y tienes derecho a hacer aquello que te hace sentir cómoda, pero a veces pienso que quieres morir virgen ¡Dios! ¿Cómo pueden aguantar tanto? de verdad los admiro.
Y en realidad, ella tampoco entendía, cómo podía aguantar, y era que los nervios la ganaban y se sentía frustrada al final del día. Si ella se sentía así ¿Cómo se sentiría Daniel, entonces?.
—Naty, no todo en la vida es sexo —Trató de defenderse.
—No, y no estoy hablando de tener sexo, estoy hablando de hacer el amooor y una vez que lo pruebas con la persona que realmente amas, se convierte en la mejor expresión de sentimientos que existe y desearás que te dé como a cajón que no quiere cerrar y duro contra el muro; así que, es bueno que lo pruebes antes de que el pobre tenga que usar un taladro contigo —Naty no paró de reír de solo imaginarlo y ver la cara de asombro de su amiga.
—¡Agh! ¿Cómo puedes hablar así? Eres una pervertida, de verdad me sorprendes.
—Es en serio Sofi, a ese hombre se le nota que te ama y cuando es así te lo quiere demostrar en todas las formas posibles; además ya debe tener callos en las manos o su factura de servicio de agua le debe llegar bien costosa —Sofi estalló en una carcajada.
—De verdad eres única Naty, como tú no hay dos. Menos mal que no te quieres comportar como mi madre, imagínate ¿Qué madre le aconseja a su hija que pierda la virginidad antes de casarse?
—Precisamente, porque las madres no lo hacen, Dios le dejó esa función a las amigas.
—¿Involucras a Dios en esto? —Le cuestionó Sofi negando con la cabeza y uniendo más sus labios volviéndolos un fina línea.
—Dios es el creador de todo lo posible y lo imposible y yo soy eso, lo imposible, por eso lo nombro —se defendió Naty entre risas y guiñandole un ojo, Sin embargo, en realidad, Sofi se sentía frustrada ya tenía tiempo saliendo con Daniel y no pasaba nada.
Ella estaba segura de lo que sentía por él, que en definitiva era con él con quién quería pasar a otro nivel, pero no sabía en qué momento podría suceder; aún si, cuando llegara el momento estaría decidida a apartar los nervios.
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Dias después Daniel y Sofía dieron un paseo por Central Park y decidieron ir al departamento de Daniel, querían pasar un momento solos y tranquilos.
Sentados en el sofá frente al televisor, decidieron que película ver, los bocadillos y el vino no faltaron.
En ese momento la tenía abrazada y no resistió el deseo de besar su cuello buscó su boca y sintieron el sabor delicioso del vino en la boca del otro, primero fueron besos suaves acariciando sus labios; pero. ¡Mierda! se les salió de control, se volvieron apasionados, profundos, intensos. Ella consiguió seguirle el ritmo, las manos de Daniel viajaban en caída libre por su cuerpo, y ¡Carajo! No podía contenerse más, esos meses de abstinencia lo tenían loco y a ella la tenían ansiosa, esos dichosos sueños húmedos que la visitaban por las noches, donde terminaba despertando agitada yéndose directo al baño para eliminar esos vaporones bajo la regadera y Daniel bajaba sus calenturas bajo la regadera o en la bañera, sus manos se habían vuelto sus mejores aliadas para aliviar esa excitación dolorosa que surgía al estar con Sofí.
De pronto se vió acostada en el mueble con él encima y sintió lo excitado que estaba.
—Sofi, te deseo tanto, amor, pero, si me dices que pare, lo haré —susurro al oído, eso hizo que se le erizarán lo vellos de esa zona.
—No te detengas —Es que ¡Mierda! se sentía tan bien tenerlo así, que se convenció de que ese era el momento. Él fijó sus ojos en los de ella, sus grises se veían más oscuros.
—¿Estás segura de lo que dices? —cuestionó con la esperanza de que dijera que si, pues es hombre ¿No? y era lo que más deseaba.
—Si amor, completamente segura —al confirmarlo se sintió nerviosa porque sabía lo que venía.