Te seguiré hasta los confines de la tierra, rebuscaré en cada recoveco del infierno y desataré una tormenta en el paraíso que no cesará hasta que no te tenga de nuevo en mis manos.
Lucían
Despierto en medio de piernas y brazos que se envuelven en torno a mí, las zorras con las que me acosté se remueven buscando una mejor posición, me incorporo y no puedo evitar sentir repugnancia.
—Es hora de que se larguen. —Salgo de la cama—. No quiero verlas aquí cuando salga del baño, ¿entendido? —Ninguna d