Sasha miró en torno y torció el gesto ante el pequeño espacio que era el departamento de Annabelle. Y yo sentí el impulso de perdirle que se fuera, no obstante, seguro estaba allí por una buena razón.
—¡Sue!
Cris pasó al lado de la mujer y me alcanzó. Me abrazó y expiró lleno de alivio. Yo también lo abracé, aunque no sabía qué hacía él allí.
—¡Cris! —hundí la cara en su hombro.
—Esta mujer me contactó —me dijo Cris sin soltarme—. Me pidió que viniera con ella si quería verte.
Entorné los ojos y