Leonardo
Leonardo contemplaba la ciudad desde el ventanal de su despacho. Las luces nocturnas de Madrid se extendían como un manto de estrellas artificiales, pero él no veía nada. Su mente estaba ocupada por una sola persona: Luna.
El informe sobre su escritorio confirmaba sus sospechas. Ella había estado investigando sobre su pasado, sobre su familia, sobre los secretos que él había enterrado con tanto cuidado. La rabia se mezclaba con otra emoción que no quería nombrar. Traición. Decepción. V