Leonardo
El cristal vibró cuando Leonardo golpeó la mesa con el puño. El vaso de whisky derramó algunas gotas sobre la superficie pulida de caoba, formando pequeñas islas ambarinas que se extendían como sus propios pensamientos: dispersos, incontrolables.
—¿Vas a seguir evitándome para siempre? —su voz resonó en el despacho con una intensidad que no pretendía mostrar.
Luna permaneció de pie frente a él, con los brazos cruzados y la mirada fija en algún punto indefinido de la pared. Su silencio