La guerra cambió de forma esa misma noche.
Ya no eran solo entrevistas, lágrimas falsas o titulares manipulados.
Ahora era algo más sofisticado. Más sucio.
Querían fabricar una versión de mí tan monstruosa… que la verdad pareciera una mentira.
Mi departamento se había convertido en un bunker.
Tazas de café frío.
Cables.
Pantallas abiertas.
Recortes de periódicos sobre la mesa.
Y nosotros tres en medio de todo, como criminales planeando el robo del siglo.
Ian estaba sentado frente a la laptop, r