Alan apenas podía soportar el peso del dolor que lo aplastaba, pero la venganza lo mantenía enfocado. Ordenó a Junior que llevara el cuerpo de Ángel a su palacio, un lugar seguro, mientras él se lanzaba a la caza del demonio que le había arrebatado a su hijo. Cada paso, cada decisión estaba impulsada por una furia implacable. Teletransportándose de un punto a otro en el campo de batalla, siguió el rastro de la energía oscura, pero Zagan, el bastardo que buscaba era astuto y sabía que lo estaban