Liam comenzó a desesperarse, sintiendo cómo la presión lo aplastaba desde dentro. Por un momento, su instinto fue defenderse. No era un debilucho; había pasado años entrenando para enfrentar peligros terribles. Pero el agotamiento se apoderaba de él. Había usado todo su poder para curar a tantos, y ahora necesitaba tiempo, solo un poco de tiempo para recuperar fuerzas.
Lo que realmente necesitaba era una distracción, algo que retrasara al demonio lo suficiente para que pudiera reunir el poder n