El dragón dorado aterrizó en medio del campo de batalla rugiendo y escupiendo fuego por todos lados. Entonces ella caminó despacio hacia él, sin ningún miedo o temor de daño. Tenía que acabar con Mammón de una vez por todas. No solo debía acabar con su cuerpo, debía desaparecer para siempre de la existencia.
Noto que Agares se enfrentaba al dragón que deducía que era el demonio Andras. Su fiel compañera era totalmente capaz de acabar con el perro faldero de Mammón, así que no se preocupó en lo