—¿Por qué? —Bael intentó mantenerse sereno, ya que se dijo a sí mismo que el momento de gritar como loco había pasado, aunque si era discusión con su hermana probablemente gritarían hasta quedar roncos—, ¿Por qué estás tan empecinada en hacerme daño?
—¿Eso crees que estoy haciendo? —Gabriela empezó a caminar por aquella pampa que terminaba en el mirador del acantilado—, ¿Te has convencido de que soy una villana que solo quiero hacerte daño a ti y a tu mate?
—Se que lo que hizo Jessy te hizo muc