Bael empezó a caminar en círculos dentro de esa sofocante habitación en la que antes vivía de niño junto a Gabriela. Era ahora la habitación para los otros niños del palacio.
Todo seguía igual como lo recordaba, el corral, los juguetes, las grandes estanterías altas con libros que les leían para dormir, el rayón que hizo Theo cuando pintaba, el pequeño agujero en una mesa donde Estefan se golpeó la cabeza. Este lugar se condiciono por él y por su hermana. Ya después con la llegada de los demás,