—Tienes que resignarte de una vez —decía Belial acariciando su espalda—, todos en la familia lo somos, Haniel lo será sin ninguna duda, no era posible que solo uno de nosotros no pueda serlo.
—¡No quiero! —lloriqueaba Angel recostado en el suelo—, ¡No quiero, no quiero, no quiero!
—Como diría mi tío Alan —Junior se puso encima suyo y empezó a imitarlo—, “Eres un Hoffman ¡Comportante como un Hoffman!”
Belial se rio, pero Angel soltó un lamento.
—Vas a tener poderes y seguramente serás tomando má