—Nosotros ya nos vamos —Estefan miró a Dantalian de reojo—, supongo que Bael no se tardará en venir.
—Ve sin problemas —Auguste se terminaba su café—, estaré aquí con ellos. Aunque tengo que trabajar un buen rato en mi oficina.
—Yo debería retornar a Corea —Joon se limpiaba con una servilleta de tela—, mis asesores me asesinaran por volver a desaparecer sin avisar. Los sabios de la manada casi me crucifican cuando nombre a mi hermano como mi beta, ahora me molestan por pasar más tiempo aquí en