—Oh dios mío —Gunnar abría y cerraba la boca—. ¡Jess!
—No te burles de mí —chilló Jessy totalmente sonrojada—, esto intentando mantener el control.
—¿Estás segura de esto? —Gunnar se acercó a ella con el ceño fruncido—, él no puede obligarte a nada ¿Lo sabes verdad?
—No me está obligando a nada —Jessy parecía poder incrementar su tonalidad de rojo en su rostro—, yo… quiero que todo esto se solucione de una vez, además… yo…
Gunnar soltó una risotada.
—Si, claro —el hechicero no podía evitar burl