—Si no quieres ir, deberías decirlo —hablo Auguste.
Liana alzó una ceja y le palmeó el brazo.
—Si quiero ir, deja de intentar que cambie de opinión.
—¿Entonces por qué te ves tan triste?
—Porque los chicos no contestan mis llamadas —Liana miro su celular con tristeza—, me siento media vacía sin tenerlos aquí molestándome.
Auguste no dijo nada, pero Liana pudo notar que parecía disgustado.
—Supongo que debo darle espacio —Liana volvió a golpear el brazo de Auguste—. ¿Si entiendes que Junior tamp