Desde el refugio, el ambiente comenzaba a sentirse extraño. El sello que los protegía parecía ya no ser tan firme como antes. No se trataba de algo visible, sino de una especie de presión en el aire, una tensión constante que se deslizaba por los pasillos, que respiraba junto a ellos. Era como si el mundo exterior estuviera comenzando a filtrarse, como si la oscuridad supiera que ya no quedaba mucho tiempo.
Sasha estaba en la cocina, revolviendo una olla con una mezcla caliente que había improv