Mundo ficciónIniciar sesiónEstoy asustado. La manera en que me mira mi Luna es muy clara para mí: está furiosa. Ya he aprendido a reconocer esa mirada. Por lo que, sin darle tiempo a que diga nada más, sigo hablando con vehemencia, tratando de convencer a mi Luna.
—¡Me enamoré de ti, sin saber que eras una loba! ¡Te amé al punto de que, cuando te fuiste, creí que me iba a morir! ¡Ese día en la boda de Bennu lloré solo en el lago






