36. BENNU Y NETFIS
Mi esposa Netfis estaba muy molesta. Se sentía muy mal después del traslado. Por tal motivo, su mamá no la dejaba tranquila, lo que la ponía furiosa.
—¡Mamá, deja de molestarme! —le pidió una vez más—. ¡Ya comí algo! Ahora déjame, que voy a acompañar a Bennu a revisar el perímetro.
—Hija, tienes que descansar —insistió ella—. La guerra la dejamos atrás.
—Mamá, no empieces —siguió protestando Netfis—. Es mi deber acompañar a Bennu.
—Quédate, amor. Acompaña a tu mamá —le pedí, suavizando mi tono,