Mundo ficciónIniciar sesiónAmonet frunció el ceño ante mi reacción, pero seguía estando tranquila. Mi Luna Suprema se acercó a mí, colocando una mano sobre mi hombro, su tacto enviando un torrente de calma a mi furiosa energía.
—Escucha, mi Alfa —murmuró, sus palabras cargadas de empatía—. Sabemos cuánto amas a cada miembro de nuestra manada, pero mamá tiene razón. Solamente tienes que ordenarles que se comporten






