17. HÉCTOR Y MERITNERT
Me despierto en medio de la noche porque no siento a Meryt a mi lado. La busco en la cama y me angustio de inmediato al no encontrarla.
—Meryt, Meryt, amor, ¿dónde estás?— Pero no obtengo respuesta. Me imagino que ha ido a ver a su hermano. No sería la primera vez, desde que está así. Me levanto y salgo de la habitación. Abro suavemente la puerta de la habitación de mi cuñado, el Alfa. Últimamente, mi esposa tiene la costumbre de venir a dormir con él.
¡No está Meryt! ¡Es su Luna! ¡Ha regre