Mundo ficciónIniciar sesiónSalgo al encuentro de mi padre, que viene con mi mamá en sus brazos. Ella luce pálida y débil, pero me dedica una mirada que me obliga a guardar silencio. Con un leve movimiento de cabeza, me indica que no debo abrir la boca, que no es el momento de hablar.
Caminamos a través de los largos y oscuros pasillos de las cuevas. Cada paso que doy retumba en mi pecho, no por el ruido, sino por el temor. Puedo sentir la molestia de mi papá llenar e






