Mundo de ficçãoIniciar sessãoCerré los ojos, tratando de sentir a Alexis, pero sin resultado. Mis propios instintos de Alfa Supremo me decían que era él. Sin embargo, estaba claro que el libro contenía mucho más de lo que hasta ahora habíamos entendido. Las palabras de la profecía parecían claras; las conexiones estaban diseñadas para ser naturales, aunque el proceso completo aún nos resultaba un misterio.
—No lo sé, Horacio, p






