10. CONTINUACIÓN
Le doy unas palmaditas en el hombro. La noche está avanzando, y el viento que corre por las montañas parece traer consigo secretos que aún no podemos descifrar.
—Ya me hice cargo de eso; los tranquilicé por el momento —le cuento enseguida—. Vamos a ver qué pasa. Ahora, solo vine a ver cómo te sentías.
—Estoy agotado —confiesa con sinceridad—. Voy a unirme a Jacking y descansar.
—Está bien, Mat. Cualquier cosa, sabes que solo tienes que llamarme. Hasta mañana, Mat.
Tengo que encontrar la