82. AL FINAL, SÍ QUE HAY BODA...
NARRADORA
En realidad, Blair no era la importante aquí, sino su compañero, que se había parado a su espalda como un guardián.
Los miraba a todos, desafiándolos a arrojar algo sobre su mate.
El Congreso era muy temido y, con un chasquido de dedos, su pequeña manada podía desaparecer si ofendían al Sr. Maddox.
Los ojos de Blair veían a su hermana apedreada y ahora pidiéndole perdón de rodillas.
Recordó que así mismo había suplicado en el sótano, unas horas antes de que las fueran a sacrificar