55. SIEMPRE HA SIDO FIEL A TÍ
BLAIR
Cuando me alejé de los labios de Rhett, jadeábamos por aire.
Su mirada era fiera, salvaje, sus pupilas lobunas.
Fui a separarme para decirle que lo ayudaría, pero sujetó con más fuerza mi cintura y se inclinó a darme un lengüetazo en los labios.
Sí, lengüetazo, así, como un animal, lo cual me mostró lo cerca que estaba de aparecer su lobo.
—Voy contigo, soy fuerte —le dije bajo la lluvia, intentando calmar los latidos apresurados de mi corazón.
Pensé que se negaría, pero él solo asintió y