44. LA FIESTA DE SILVER HOLLOW
BLAIR
¡BAM!
Ese Alfa egocéntrico estaba tan metido en su papel de matón que ni siquiera esquivó el ataque directo a su cabeza.
El cubo impactó de lleno, pero lo empujó con una fuerza atroz contra la pared antes de que se derramara toda la basura sobre él.
El estruendo fue un alto en esa absurda pelea.
—Blair… ¿por qué…? —se giró para mirarme lleno de incredulidad.
Su cabello claro, todo revuelto.
—¡Srta. Morgan para usted, y no voy a admitir que se comporte como un idiota en mi bar!
L