45. CREO... QUE ESTOY ENFERMITA
BLAIR
La voz del ama de llaves de repente flotó desde la cocina, quería saludarla y a la bebé, pero Cassidy me arrastró escaleras arriba.
El pasillo estaba desierto y era un laberinto de puertas cerradas.
—Cassidy, el baño no queda por ahí… —la detuve al ver que se dirigía a una puerta del fondo.
Más o menos hice memoria de mi corta estancia aquí.
—Sshhh, no tengo tiempo, escúchame bien, Blair, confía en mí —me agarró de los hombros con una fuerza descontrolada.
Cada vez que ponía esa mirada, í