43. LA NOCHE DE LOS LOCOS
BLAIR
—Be… Beta… —tartamudeó mirando a Harris con los ojos muy abiertos.
La borrachera se le pasó enseguida mientras me pedía disculpas y se escabullía lejos de la barra.
Parecían lobos de su manada o al menos le tenían mucho respeto a tal Harris.
—Gracias, no era necesario —le dije al fortachón de sonrisa fácil.
—¿Cómo que no? Creí que éramos conocidos cercanos —me dijo bufando.
—Claro —fue mi respuesta, para no decirle que se pasaba de confianzudo—. ¿Qué te apetece?
Zanjé rápido con él, la ve